Todo niño tiene derecho, por ministerio de la ley, a disfrutar de las condiciones necesarias para alcanzar su desarrollo corporal, su educación moral e intelectual y su bienestar social.
En consecuencia, los padres están obligados al sostenimiento de sus hijos.
En caso de incumplimiento de estas obligaciones serán compelidos de acuerdo con las disposiciones de esta Ley.