El laudo se acordará por mayoría de votos y será firmado por todos los árbitros, incluso por quien hubiere salvado el voto.
La falta de firma de alguno de los árbitros no afecta la validez del laudo.
El árbitro disidente expresará por escrito los motivos de su discrepancia, el mismo día en que se profiera el laudo.
Lo anterior también se aplica a quien pretenda aclarar el voto.